100 Concursos para tu Radio, Cuarta Parte

 

Un montón de concursos para dinamizar la programación de tu emisora.

100 Concursos para tu Radio, Cuarta Parte.

EL PRECIO JUSTO
Se describe el objeto que servirá de regalo. Por ejemplo, una bicicleta. Los oyentes deben adivinar cuánto cuesta. El que acierte el precio exacto de ese artículo, se lo gana. El locutor puede ayudar diciendo después de cada llamada “más barato” o “más caro”. Se puede hacer con una canasta de comida. El locutor dice lo que contiene y la gana quien calcule mejor su precio.

MARATÓN DE BAILE
La radio invita a todas las parejas de la localidad para hacer un gran concurso de baile. Se necesita un jurado para ir clasificándolas. Una animadora de la emisora irá describiendo el maratón y entrevistando a las parejas mientras bailan. El musicalizador irá cambiando con frecuencia los ritmos. Pasará de un rock violento a una balada arrastrada. Y luego al baile punta. Y luego a un zapateo folclórico. Y más luego, a un reggaetton. Los premios pueden otorgarse a los que bailan mejor. Pero también puede establecerse el criterio de la resistencia. Entonces, ganan los bailarines que aguantan más horas en la pista. Otra variante es hacer concursos de bailes típicos.

¿CUÁNTO DINERO ESTAMOS RIFANDO?
El primero que adivine cuánto dinero está rifando la emisora… se lleva esa cantidad! La locutora puede indicar que es más de $1 y menos de $100.

ESCUELA DE ACTORES
El locutor explica el argumento de un drama corto y muy pasional en el que intervienen solamente dos personajes. Entonces, invita a los oyentes a interpretar ese drama. Puede hacerse en la cabina, con la móvil o a través del teléfono. Gana la pareja que mejor interpreta la situación.

EL GUINNESS DE LOS OYENTES
Los oyentes cuentan los pequeños o grandes récords de su vida. Por ejemplo: La lavadora que uso me ha durado 47 años… Me resbalé por una escalera de cuatro pisos… Una vez me comí 18 huevos de tortuga, uno tras otro… Aunque deben ser casos ciertos, lo más importante no es verificar lo que dicen los oyentes, sino pasarla bien escuchando sus anécdotas curiosas. En la radio se deben ir anotando los récords… ¡por si después llama otro oyente que dice haberse comido 30 huevos!

EL GOL DEL TRIUNFO
Los fanáticos llaman y se convierten por un par de minutos en locutores deportivos. Deben narrar con el máximo ardor posible el gol que le dio el triunfo a su equipo preferido en el último partido. En cabina, el operador pone gritos y aplausos para ambientar el relato. Este concurso puede hacerse con las jugadas del béisbol, con un round de lucha libre, con los deportes que sean más populares en cada país.

LAS SIGLAS
La locutora dice la sigla de alguna institución existente. Gana quien adivine lo que significan sus letras. También puede darse una sigla y los oyentes inventan todos sus posibles significados.

¿DE QUÉ SIGNO ERES?
El locutor presenta a un invitado o invitada. El público deben descubrir de qué signo zodiacal es. Para ello, tienen opción a hacerle tres preguntas sobre su personalidad. Cuando los oyentes aciertan el signo, ganan premio. Si no lo consiguen y resulta ya muy fácil porque quedan pocas posibilidades, se le da el premio al invitado, se le despide, y se trae a cabina a un nuevo candidato o candidata zodiacal.

POESÍA ERES TÚ
Todos y todas llevamos dentro un poeta escondido. Con motivo del Día de las Madres, del Día de los Enamorados, de la Infancia, del Trabajo, hasta de las Fiestas Patrias, la emisora promoverá concursos de poemas. Estos deben ser enviados con anticipación, sea por escrito o grabados, para hacer la debida selección. Se nombra un jurado para elegir los mejores trabajos. Se puede invitar a los finalistas a declamar sus poemas el día señalado para la premiación.

SONORIZANDO UN CUENTO
El locutor lee pausadamente un cuento que tenga bastante acción. Al mismo tiempo, el concursante tiene que ir ambientando la narración con todos los efectos de sonido que se le ocurran y que pueda hacer con su boca o con cualquier objeto que tenga a la mano. Era noche de tormenta… Entonces, llegó el lobo… y las ovejas se espantaron… Pero en ese momento se oyó al pastor que regresaba…

¡QUE VIVAN LOS VIEJOS!
La locutora pide a los oyentes que traigan a la radio el disco más antiguo que tengan. O la foto más vieja de su álbum. O la carta con fecha más remota. O el periódico, el libro, la moneda, la cédula de identidad, el reloj, el anillo de bodas… ¡mientras más viejo, mejor!

¿DÓNDE ESTA LA MENTIRA?
Un invitado narra una historia que contiene varias aventuras, todas ellas coherentes y posibles. En medio del relato, suelta alguna información falsa o absurda. Gana el primer oyente que la descubra. La gracia está en dar muchas informaciones que parezcan mentira y que no lo son. Y disimular bien la mentira.

¡A BELÉN, PASTORES!
Combinando con las parroquias y a principios de diciembre, la radio convoca a un gran concurso de pesebres de navidad. Se pueden hacen dentro de una casa o al aire libre, con figuras típicas o hasta “nacimientos vivos”. Gana la familia o el barrio que lo haya realizado con mayor originalidad. Para decidir esto se nombrará un jurado que irá visitando y entrevistando a los participantes. También se pueden convocar concursos de arbolitos de Navidad, de coros de villancicos y hasta de adornos navideños.

BARAJAS, DAMAS, DADOS, TRUCO…
Se acondiciona un salón cercano a la radio para realizar un gran campeonato de naipes. O de damas chinas. O de parchís. O de canasta. O de cualquier juego de mesa que sea popular entre los oyentes. Los animadores irán pasando de tablero en tablero, entrevistando a los participantes, dando los resultados de las mesas. La emisora puede encontrar buenos auspiciadores para estos torneos. Y puede realizarlos en diferentes etapas con semifinalistas y finalistas.

PÓNGALE FINAL A LA HISTORIA
Se transmite un radioteatro, un cuento, una dramatización… Y se corta antes del final. Los oyentes llaman para decir cuál va a ser ese final. O cuál querrían ellos que fuera. Se debate. Después, se hace oír el final que el autor le dio. Y se sigue debatiendo. Una variante puede ser la de proponer dos finales posibles (previamente grabados). Los oyentes votan por uno o por otro. Terminada la encuesta telefónica, se dice cuál final ganó. Y se transmite éste.

AYÚDAME A VESTIR
Me llamo Juanita y tengo que ir a una fiesta de fin de curso. Mi tía me regaló una falda verde de seda con bolitas amarillas. Ayúdenme. ¿Qué zapatos me pongo, qué aretes, con qué puedo combinar mi falda para quedar bien vestida? El locutor o la locutora presenta un caso como éste. Los oyentes llaman para aconsejar y opinar sobre cómo Juanita puede vestirse mejor. Deben hacer la combinación completa: zapatos, cartera, blusa, falda, abrigo, accesorios… hasta maquillaje. Un día será con modas de mujeres y otro de hombres. Se invita a alguna modista o sastre conocido para ir comentando las sugerencias del público y decidir cuáles son las mejores. Entre estos se rifa un premio de vestir.

LAS TRES DIFERENCIAS
Se transmiten dos escenas dramatizadas breves, casi idénticas, con un intervalo de pocos minutos. El oyente debe descubrir las tres diferencias que hay entre la primera y la segunda versión de la misma escena. Las diferencias pueden ser un perro que ladra en tercer plano. O un fondo musical que suena en la primera escena y en la segunda no. O una frase que no dice un personaje.

ASOCIACIÓN DE PALABRAS
El oyente va a someterse a una exploración sicológica. La locutora lo invita a relajarse y le dice palabras sugerentes. Y él tiene que responder rapidísimamente con la primera palabra que le venga a la lengua. ¡Noche oscura! Mi novio… ¡Bolero! Juego de manos… ¡Cama! Matrimonio… Al final, la locutora hará una “interpretación” jocosa de las respuestas obtenidas, combinando unas palabras con otras. Y señala en broma la personalidad del oyente. Hasta le puede dar buenos consejos para ser feliz y comer perdiz.

REBOBINANDO SU NOMBRE
¿Cómo se llama usted? Dígalo, pero al revés. A eso invita el locutor a los oyentes cuando llaman a la radio. Primero, deben decir su nombre invirtiendo todas las letras. Después, el primer apellido. Luego, el segundo apellido. Y al final, las tres palabras juntas, pero al revés. Entre los que no se equivoquen rebobinando su nombre, se rifan los premios.

LA RADIO ESTA LOCA, LOCA…
Con cualquier recurso se puede hacer un concurso. El asunto es darle permiso a la fantasía. Como aquella emisora que convocó a un festival de cometas premiando a las que volaran más alto. O la otra, que organizó una regata de canoas para limpiar el río contaminado. Unos colegas hicieron una feria de mascotas y aquel día la radio parecía zoológico. Y otros elevaron un globo de helio sobre la ciudad con el letrerón de la emisora y el premio en el aro, para quien lo agarrara al caer. ¿Y si contratamos a un Batman para rifar baticondones? ¿Y si reunimos a toda la muchachada en la playa para un campeonato de volley? ¿Y si hacemos puenting con camisetas fosforescentes de la radio?

INTERACTÍVATE
¿Conoces otros concursos radiofónicos? Escríbenos y así vamos ampliando la colección.

FIN